Apasionado por el deporte y su historia
Fuente: Osniel Velazco
Fecha: 06/09/2019

A sus 91 años ya no recuerda todos los detalles de cada anécdota o los nombres de cada jugador –conocido o no tanto- de este o aquel equipo; sin embargo, en su archivo se pueden encontrar muchos datos y detalles curiosos de los que muy pocos han escuchado o leído alguna vez.

Conversar un rato con Marcos Loaces es un viaje por la historia del deporte sancristobalence, por la pelota pinareña e internacional, y sobre todo por la Liga Azucarera de Béisbol.

Como incansable recuperador de números, estadísticas y de cuanta curiosidad deportiva se encuentra, casi no habla de sí mismo, siempre salta para alguna anécdota o me añade detalles de cualquier tema deportivo que le menciono.

Amante de la actividad física desde joven, sobre todo de nuestro pasatiempo nacional, pasó sus años mozos entre los bates, las pelotas y la caña de azúcar. “Nunca fui un gran pelotero, solo me defendía, pero aquella era la única diversión de los pobres antes de 1959”, comenta.

En los años cuarenta del pasado siglo comenzó a trabajar en el antiguo central San Cristóbal allí fue dirigente azucarero y hasta conoció a Jesús Menéndez; también allí comenzó a jugar béisbol organizado.

“Desde ese entonces comencé a guardar datos y a buscar estadísticas, simplemente me apasioné. La historia es muy bonita y está llena de detalles, mientras más de ella conozcas mejor podrás interpretar tu entorno. En el deporte pasa igual, debemos estudiar a los grandes para conocerlos y aspirar a ser como ellos”.

Con la creación del instituto Nacional de Deporte Educación Física y Recreación, surgen las figuras de los historiadores municipales de deportes, y él fue uno de los fundadores de ese programa y del Inder.

Pero no se dedicaba a eso solamente, trabajaba en el central y se superaba. “En 1964, gracias a la Revolución, me hice químico azucarero, y llevé todo junto hasta 1992, cuando me dediqué por entero a la Liga Azucarera de Béisbol (LAB), desde la base hasta el nivel nacional.

“De ese evento recopilé sus records y campeones, además de otro montón de datos que ya están siendo procesados para publicarlos en un libro. También guardo trabajos que publiqué en la prensa nacional sobre su historia”.

Y recuerda uno en particular, escrito justo después de que el desaparecido Ministerio del Azúcar se declarara imposibilitado de garantizar los recursos para la LAB. “Lo titulé El fin de la Liga Azucarera, y salió en Trabajadores; cuando Fidel lo leyó, enseguida nos garantizó personalmente todo lo necesario para celebrar aquella temporada”, recuerda orgulloso.

Ni un segundo de descanso

“cuando uno llega a esta edad todo es más difícil, pero aún me mantengo al día, busco en todos los periódicos los resultados de las competencias y anoto cualquier dato relevante o novedoso. Si hay algún trabajo de historia lo leo al momento y lo guardo”.

En una memoria flash, cual joven entendedor de las te3cnologías, tiene su archivo personal. Miles de megabytes de información, recopilados durante toda una vida dedicada a salvaguardar la historia de dos de sus amores, el deporte y San Cristóbal.

A sus 91 años Marcos Loaces, no descansa en su empeño de atesorar cada record o hazaña deportiva; no se conforma con todo el cariño y el respeto ya ganado en su tierra natal. Ayuda a los jóvenes estudiantes en sus tesis, sigue disfrutando de la pelota y continúa con su pasión por guardar pedacitos de historia.