Giro de tuerca contra el SARS-CoV-2 en el Uruguay

Solapas principales

Atravesando el pueblo, por la carretera central, posiblemente ningún viajero imagine el ajetreo que prevalece dentro del Central Uruguay, plantado como todo un gigante en el perímetro urbano de Jatibonico, en la provincia de Sancti-Spíritus.

Más difícil aun, es suponer que su proceso de fabricación de azúcar haya continuado, indetenible, a pesar del “ruido” que introdujo la impertinente irrupción del SARS-CoV-2 en el interior de esa fábrica y la posterior definición como evento de transmisión institucional, al resultar contagiados varios trabajadores.

Lo cierto es que, lejos de deponer armas, el mayor productor de azúcar en Cuba se afincó todavía más, cerró filas junto a autoridades y especialistas de la Salud, reorganizó a su fuerza  laboral y mantuvo vitalidad productiva cuando algún que otro escéptico podía pensar que por lo menos un turno (alrededor de 250 trabajadores) “se iría del aire”.

Central Uruguay: El evento institucional no detuvo al proceso productivo del ingenio.

 

El evento institucional no detuvo al proceso productivo del ingenio.

Actitudes como la de un joven recién graduado que asumió la responsabilidad hasta entonces en hombros del primer químico del laboratorio (contagiado con el virus), el movimiento de hombres y mujeres hacia áreas y puestos igualmente necesitados o la actitud de brigadas como las de Majagua y Arroyo Blanco, cubriendo en tiempo, espacio y operaciones el vacío dejado por el resto del personal (contagiado, aislado o en estudio), han convertido al ingenio en una especie de gran colmena, tal y como apuntó recientemente en el periódico Granma el colega Juan Antonio Borrego.

“La paralización que tuvimos en estos días fue únicamente por razones de combustible. La fábrica, como tal, está en condiciones de seguir respondiéndole al país. De hecho, nuestro tiempo industrial perdido, incluyendo los centros de acopio, es de apenas 7,62… aproximadamente la mitad de lo permisible por el país”, explica Vladimir Gómez, director del central.

 

Central Uruguay: Cuba necesita toda el azúcar que esta industria sea capaz de producir.

 

Cuba necesita toda el azúcar que esta industria sea capaz de producir.

Con un apetito por encima de los volúmenes de gramínea que, como norma, le ha estado llegando, el Uruguay ha molido la mitad de la caña programada, mientras en términos de producción ha puesto en manos de la economía el 42 por ciento del azúcar que figura en el plan de producción.

Tales números indican que hoy esa industria espirituana se encuentra en el centro de una contienda que cobra relevancia por día para los intereses y necesidades de la nación.

El favorable comportamiento que, a pesar de limitaciones y contratiempos, están delineando las materias extrañas, los resultados de la generación eléctrica (112 por ciento hasta ahora) y sobre todo la voluntad que reina entre directivos y trabajadores para no retroceder, muestran la factibilidad de recuperar el ligero atraso que estos momentos inscribe la producción de azúcar y superar, con no menos seguridad, la zancadilla del nuevo coronavirus en áreas como las de laboratorio, fabricación y basculador, donde no hay espacio para descuidos o excesos de confianza, pero tampoco se respira miedo.

Español
Fecha: 
Lunes, Marzo 8, 2021
Fuente: 
Pastor Batista