La naturaleza tiene la última palabra en esta recta final de la zafra en Villa Clara
Fuente: Ramón Avalos Rodríguez
Fecha: 05/16/2019

Como toda la agricultura, el sector agroazucarero depende en gran medida del comportamiento de la naturaleza, amén, claro está, de las  deficiencias en materia de gestión, programación, organización y  disciplina del proceso agrofabril que suman tensiones cuando se trata de  cumplimiento de planes.

Históricamente mayo se inscribe como un mes  muy  vulnerable desde el punto de vista meteorológico y proclive a sus vaivenes, comenzando a pasarle factura al desarrollo de la zafra en un momento cuando a Villa Clara le restan  en el entorno de las ocho mil toneladas de azúcar para alcanzar su total compromiso productivo.

Y fíjense si es así, que, según el  Instituto de Meteorología los pronósticos no son nada halagüeños en lo adelante, por lo que ya no son los agroazucareros sino la naturaleza la que tiene la ultima palabra en  esta recta final de la contienda villaclareña.

Evidentemente,  ante tales condiciones se hace  muy difícil  la cosecha de la caña y su procesamiento. Están presentes alto  volumen de masa verde, elevados niveles de cogollo y materias extrañas, altos por cientos de tierra, caída  en los contenidos de sacarosa, caídas de presión,  revolturas en los clarificadores y bajo aprovechamiento de las capacidades fabriles, entre otras afectaciones,

Aunque la intención es cumplir frente a la imperiosa necesidad del territorio y el país, los números por estos días no son nada dulces, colocando al sector, como se dice popularmente, entre la espada y la pared.

Ante un final bien tenso zafra en Villa Clara.