Solapas principales
Aunque atrás quedó ya el aroma del azúcar y la miel procesada en la zafra 2020 -2021 en Villa Clara, en los centrales no se detiene el tiempo.
Se detuvo el rechinar de equipos, máquinas y piezas, el silbato para comenzar, el sonido de las chimeneas, el ajetreo de camiones y trenes cargados de caña, pero en ningún modo el empeño de los hombres y mujeres por seguir aportando la parte que les corresponde.
A partir de que las torres se apagaron, cada planta industrial comienza una etapa de 30 días hábiles de acicalamiento, denominada norma técnica 52. Por estos días un grupo de especialistas y personal competente tienen puesto su empeño en tantear el estado técnico del ingenio.
Saber qué partes enmendar, qué podría quedar pendiente para más adelante y que medidas aplicar para solucionar los problemas. Todo un diagnóstico para entrar a la etapa de reparaciones con objetivos definidos, lo cual tiene su colofón en el ejercicio que cierra ese primer momento donde se define la estrategia a seguir con el fin de alistarse para la venidera campaña.
El programa de estas evaluaciones comienza el próximo 23 de junio por el central Heriberto Duquesne, en el municipio de Remedios, donde también intervienen las áreas de la maquinaria agrícola, el transporte automotor y ferroviario, así como el resto de las direcciones de apoyo como AZUMAT, ESAZUCAR, TRANZMEC, TECNOAZUCAR, ZETI.
Claro, un año que no se parece en nada a los anteriores. Este proceso lo enfrentan los agroazucareros en medio de una pandemia que demanda cumplir estrictas medidas sanitarias y de distanciamiento para evitar su transmisión, así como una fuerte restricción de equipos, medios y piezas de repuesto a consecuencia del recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
Los directivos y especialistas coinciden que el trabajo es intenso y habrá que trabajar mucho y con disciplina frente a tal escenario donde el tiempo dirá si el sector puede hacer una próxima mejor contienda.