Una empresa fundada hace veintidós años para prestar servicios a la agroindustria azucarera, ESAZUCAR.

Solapas principales

Fuente: Ramón Avalos Rodríguez.
Fecha: 08/09/2021

Ofrecer servicios a comedores, hospedaje, gastronomía, transporte, alquileres de locales, entre otras prestaciones  vinculadas a la atención a los trabajadores del sector forman parte de la razón de ser de la Empresa de Servicios a la Agroindustria Azucarera, conocida por las siglas ESAZUCAR, que arriba este nueve de agosto a sus veintidós años de creada.

Una agrupación que en Villa Clara  ha ido ganando en experiencia  de manera progresiva desde su fundación un día como hoy pero de 1999 y que en momentos tan complicados frente a la Covid 19 tienen  sus trabajadores una ardua tarea, pero no imposible de  cumplir, aseguró su director Osmani Expósito Jiménez.

Al decir del directivo,   ante la tensa situación sanitaria y las limitaciones impuestas por el bloqueo de Estados Unidos, los colectivos no han dejado de evaluar su quehacer diario donde se han revelado potencialidades que precisan trabajar  con mayor entrega y sentido de pertenencia en brindar un  servicio cualitativamente superior.

Así lo demuestra el pequeño colectivo que labora en la granja la Caoba, sitio muy cercano a la comunidad de Manajanabo, en el municipio de Santa Clara, lugar hasta donde llegamos, acompañado por Expósito Jiménez y apreciar como hacen producir un lugar donde el suelo pedregoso predomina en aquel paisaje en medio de lomeríos.

Durante nuestro andar por las diferentes áreas de la granja  apreciando  las transformaciones que allí se realizan para procurar alimentos al sector agroazucarero de la provincia  no faltó la explicación de Yoel Pérez Boluffer, al frente de ese colectivo en la Caoba.

En un  área que abarca una 60 hectáreas entre  el lomerío el colectivo labora en la cría de cerdos,  ganado ovino caprino, el conejo y las aves, mientras  se aprecia también el empeño de hacer parir la poca tierra que sobre las piedras esta esparcida con  varios cultivos como el plátano, la yuca, el maíz y el boniato, además de  proyectos vinculados a los frutales.

Asimismo, convirtieron un  área cubierta de  malas hierbas y piedras  en   un hermoso organopónico, idea ante la cual no faltaron incrédulos, y hoy es una realidad donde en tres meses  cosechan  pepinos,  ají, habichuela, rábanos y ajo porro  donde ha estado un equipo de trabajo encabezado por un albañil con pensamiento agrícola William Díaz Hernández.